La pretemporada del Espanyol ha arrojado más dudas que ilusión. El balance veraniego, de dos triunfos, tres empates y una derrota, destapó lagunas defensivas y por momentos poca pólvora. Los cinco fichajes, la mayoría con el sello de Monchi, nada mediáticos, tienen un signo de interrogación como primer dorsal, ninguno con una hoja de servicios contrastada, ni siquiera el prometedor Cala, por el que se pagaron cinco millones pero que aún no ha jugado en Primera. Todos estos ingredientes, con el mercado aún por cerrarse, a la espera de más fichajes, han provocado que la exigente parroquia perica afronte expectante y con reservas el debut hoy en la Liga ante el Levante en casa.
