Un perro o un gato no aparece de la nada en una banqueta. Detrás de los animales que viven en las calles pueden existir historias de abandono, ejemplares que se perdieron, animales que salen de sus hogares sin supervisión o camadas que nacieron sin que nadie pudiera hacerse responsable de ellas.
Ante este escenario, la esterilización de perros y gatos se ha convertido en una de las principales herramientas para intentar detener el ciclo de reproducción que alimenta la población de animales sin hogar.
Pero ¿esterilizar puede realmente disminuir el número de perros y gatos que viven en las calles?
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sostienen que el control reproductivo puede reducir los nacimientos cuyo destino no está asegurado y, con ello, contribuir a disminuir la población callejera a largo plazo.
Sin embargo, la esterilización no funciona como una solución aislada: el abandono y la tenencia irresponsable también deben ser atendidos.
México tiene más de 80 millones de animales de compañía
La dimensión del desafío comienza por el tamaño de la población de animales de compañía.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del Inegi, retomada por Ciencia UNAM, 69.8% de los hogares mexicanos reportó tener algún tipo de animal de compañía.
En total se estimaron alrededor de 80 millones de animales de compañía en México: 43.8 millones de perros, 16.2 millones de gatos y aproximadamente 20 millones de otras especies.
Tener un hogar, sin embargo, no necesariamente significa que los animales permanezcan siempre dentro de él.
Ciencia UNAM advierte que algunos perros y gatos pueden salir y reproducirse; otros se pierden y terminan incorporándose a la población que vive en las calles. También señala que las hembras pueden ser abandonadas cuando resultan preñadas.
De esta manera puede comenzar un ciclo en el que el abandono y la reproducción generan nuevos animales sin un hogar
¿Cómo ayuda la esterilización a reducir los animales en las calles?
La lógica es sencilla: cada animal esterilizado deja de generar nuevas camadas cuyo futuro podría no estar garantizado.
“Al impedir que un animal se reproduzca, se frenan nacimientos sin seguridad de su destino: animales abandonados en las calles que sufren maltrato o accidentes, pasan hambre, adquieren y transmiten enfermedades o mueren de formas no éticas”, explica Jesús Marín Heredia, secretario de Medicina de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, en información publicada por Ciencia UNAM.
La esterilización o castración es un procedimiento quirúrgico que impide permanentemente la reproducción. En las hembras se retira el aparato reproductor, mientras que en los machos se extraen ambos testículos.
Para la UNAM, el control reproductivo forma parte de la responsabilidad que implica tener un animal de compañía: si un perro o un gato se reproduce, debe existir certeza sobre el destino y cuidado de su descendencia
“No necesitan una camada, ni por salud”
Alrededor de la esterilización persisten ideas como que los perros y gatos deberían reproducirse al menos una vez durante su vida o que impedirles tener descendencia puede provocarles tristeza.
Jorge Francisco Monroy, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, rechaza esa interpretación.
“No humanicemos pensando que ellos quieren tener hijos. No necesitan una camada, ni por salud.”
El especialista sostiene que reducir la reproducción constituye una de las mejores soluciones de largo plazo para disminuir la población de perros y gatos en las calles.
La esterilización tampoco debe realizarse mediante cualquier método. Marín Heredia explica que existen procedimientos químicos basados en hormonas, pero la UNAM no los recomienda debido a que son temporales y pueden predisponer a problemas como diabetes mellitus o tumores.
En cambio, la intervención quirúrgica es considerada segura siempre que sea realizada por médicos veterinarios y en instalaciones adecuadas
Esterilizar también puede prevenir enfermedades
El beneficio no se limita a impedir nuevas camadas, sino que la esterilización puede contribuir a prevenir diferentes enfermedades asociadas a los órganos reproductivos y a la actividad hormonal.
De acuerdo con Marín Heredia, las hembras esterilizadas antes del año pueden reducir entre 90% y 95% la posibilidad de desarrollar cáncer de glándula mamaria. Cuando el procedimiento se realiza antes de los dos años, la reducción señalada es de alrededor de 80%.
Al retirar ovarios y útero también se eliminan riesgos asociados a cáncer uterino u ovárico, quistes e infecciones como la piometra.
En los machos, la castración evita patologías relacionadas con los testículos y puede prevenir problemas prostáticos vinculados con la influencia hormonal.
El especialista también señala que esterilizar a un perro o gato no significa automáticamente que aumentará de peso. La alimentación, cantidad de comida, ejercicio y actividad física continúan siendo determinantes
¿A qué edad es recomendable esterilizar?
La UNAM destaca las ventajas de realizar una esterilización temprana, pero antes de una cirugía debe evaluarse el estado de salud de cada animal.
Marín Heredia recomienda estudios preoperatorios que incluyan, al menos, biometría hemática, perfil bioquímico y examen general de orina, con el objetivo de valorar funciones como la renal y hepática antes de administrar anestesia.
También pueden realizarse pruebas de coagulación para reducir los riesgos asociados al procedimiento.
Por ello, la decisión sobre el momento adecuado para operar debe tomarse con un médico veterinario que evalúe individualmente al perro o gato
Esterilizar ayuda, pero no basta
Evitar nacimientos es una parte de la solución, pero la esterilización por sí sola no puede impedir que un animal sea abandonado.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) plantea que el manejo de las poblaciones caninas debe abordar las fuentes que alimentan la presencia de perros que deambulan libremente y considerar el comportamiento humano.
Entre las medidas se encuentran el control reproductivo, la identificación y registro de los animales, vacunación, educación para fomentar la tenencia responsable, reunificación de animales perdidos con sus propietarios y adopción.
La importancia de atacar varios frentes también aparece en una investigación de la UNAM sobre los cuidados hacia perros en situación de calle en la Ciudad de México.
El estudio “¿No oyes ladrar los perros? Género y cuidados interespecie”, de Ericka Fosado y Erika Rivero, señala que la población canina en las calles está vinculada al comportamiento humano y que el fenómeno no puede explicarse únicamente por condiciones ambientales o por la reproducción de los propios animales
Esterilizar para romper el ciclo de abandono y reproducción
El mismo estudio identifica a la esterilización como parte de los cuidados preventivos realizados por personas que atienden perros en situación de calle en la Ciudad de México.
Estas acciones incluyen organizar campañas de esterilización y actividades de sensibilización para impedir que aumente la población de perros sin hogar.
El objetivo, explican las investigadoras, es romper el ciclo de compra, abandono y reproducción que puede perpetuar el problema.
La esterilización también aparece después de un rescate. Las personas que deciden hacerse cargo de un perro encontrado en las calles pueden asumir tareas como atención médica, vacunación, desparasitación, esterilización, alimentación y búsqueda de un hogar temporal antes de iniciar un proceso de adopción.
Esto muestra que el control reproductivo puede actuar desde dos frentes: evitar camadas no planeadas entre animales que tienen un hogar y detener la reproducción de aquellos que ya viven en las calles
¿Entonces la esterilización puede acabar con los animales en situación de calle?
La evidencia presentada por la UNAM permite responder que puede contribuir de manera importante a reducir su población a largo plazo, pero no puede hacerlo por sí sola.
Esterilizar evita nuevos nacimientos, pero no impide que una familia abandone a su perro, que un gato sin identificación se pierda o que una persona adquiera un animal sin asumir la responsabilidad que implica cuidarlo durante toda su vida.
Por ello, el control reproductivo necesita acompañarse de tenencia responsable, identificación, adopción, educación, atención veterinaria y políticas públicas.
El propio estudio de Fosado y Rivero sostiene que la presencia de perros en las calles es un problema producido socialmente y, debido a su magnitud, debe entenderse como un asunto de interés público que requiere respuestas colectivas y estatales.
La esterilización puede impedir que nazca una nueva camada destinada potencialmente al abandono. Pero frenar la población de perros y gatos en las calles exige también actuar sobre el otro extremo del problema: evitar que aquellos que ya tienen un hogar terminen perdiéndolo



