El Barcelonismo se despertó este lunes con un sabor agridulce en sus labios. Mitad embriagado por la felicidad tras celebrar el pase a la sexta final de la Champions consecutiva, mitad empañado por las lágrimas de una Alexia Putellas que pudo haber pisado este domingo por última vez el Camp Nou vestida de blaugrana. La capitana culé acaba contrato en junio y, aunque tiene la posibilidad de activar el año opcional de su contrato, su futuro está más lejos que cerca del Barcelona.
