Cómo olvidar el 2 de mayo de 2009, el día en que Pep Guardiola cambió la historia de los clásicos con un movimiento sutil pero trascendental. Todo se gestó con una llamada a Leo Messi, a quien Guardiola hizo ir la tarde antes del partido a la ciudad deportiva para otorgarle un papel protagonista en una posición anticuada. Guardiola no inventó la posición del falso nueve, pero colocar allí al mejor jugador del mundo resultó una genialidad. El resto es historia. El 2-6 sigue retumbando en el Bernabéu.
