Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana. Sor Juana Inés de la Cruz. La Fénix Americana. La Décima Musa. La monja jerónima por excelencia. El júbilo de la poesía en lengua española nunca muere. Persiste en su Claustro, todavía es omnipresente en los pasillos, patios, bibliotecas.
Todavía le habla a sus estudiosos, devotos y estudiantes, los de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el costado sur del Centro Histórico, en los linderos que en tiempos de la Colonia era el inicio de la provincia, allí donde las monjas de la Orden de San Jerónimo hacían votos de castidad por el resto de la vida.
Hoy en día, si uno ingresa al exconvento, mismo que ha visto discurrir todas las etapas arquitectónicas de la ciudad, y se desplaza hacia el llamado Gran Claustro, que es el patio más grande, podrá observar una escultura en bronce de la Décima Musa. Pero la efigie de Sor Juana llama la atención por tener al menos una docena de post-its amarillos pegados sobre el hábito, como los exvotos o “milagritos” que se prenden en las vestiduras de los santos. Algunos dicen: “Sorchis, ayúdame a no deber más materias”; “Que me vaya bien en el parcial de Estadística, porfis, Juañi. Te encargo, ¿no?”.
La escultura parece calma, como detenida en el tiempo. Se ubica en el centro del patio, abrazada por lo que podría ser el jardín donde todavía inspira, mirando un pequeño gato que representa a las decenas de pequeños peludos que tienen su casa (literalmente, con cubículos de madera y camitas) en el Claustro y a los cuales uno puede encontrarse tranquilamente caminando por los pasillos. Es una escultura mística, casi canónica para muchos de ellos.
Es la patrona de las y los actuales estudiantes de la Universidad del Claustro de Sor Juana, quienes siguen vinculados con la poetisa, se identifican con ella, la celebran y preparan una gran celebración para conmemorar en distintas alturas del presente año, el aniversario 375 de su natalicio, el 12 de noviembre y los 331 años de su fallecimiento, este 17 de abril.
Para reunir a los sorjuanistas
De manera paralela, en la Biblioteca Sor Juana Inés de la Cruz se han reunido sorjuanistas, residentes o allegados a la institución, como la doctora Sara Poot Herrera y el doctor Jorge Gutiérrez Reyna, también catedrático de esta institución. Se han hecho presentes para acompañar a la exrectora de la universidad, Carmen López–Portillo Romano, quien anunció, en víspera del aniversario en cuestión, el lanzamiento del Centro de Investigación y Documentación / Centro Sor Juana, el cual buscará generar un punto de encuentro, de intercambio de ideas y búsqueda de consensos alrededor de las investigaciones sobre la Décima Musa, todavía abundantes en la actualidad y con resultados reveladores, aunque muchas veces generan fuertes disensos entre los sorjuanistas del mundo.
“Reverberar es persistir en la pregunta, insistir sin imponerse, es continuar sin repetirse, es habitar el tiempo sin clausurarlo. Sor Juana no buscó decirlo todo, buscó algo más difícil, interrogar, abrirse al asombro, rozar la luz, vislumbrarla (…) Propició que su palabra se abriera a la presencia del otro, de la otra, a su mirada, a un diálogo abierto al tiempo. Y esa es precisamente la tarea que hoy, como antes, asumimos en este Claustro. Promover una relación con el saber que no sea de dominio, sino de responsabilidad. Una relación que no busque agotar el sentido, sino abrirlo, sostenerlo. El centro que hoy inauguramos nace de esa premisa”, dijo López–Portillo, y agregó:
“Pensar, insisto, es un acto ético, es resistir la superficialidad y el escándalo; es resistir la prisa, la ilusión de que todo puede ser dicho de una vez y para siempre. Pensar hoy es un acto de rebeldía frente a la ignorancia, la manipulación, la corrupción y la maldad. Pensar es aceptar las propias limitaciones y desde ahí dejar que algo continúe”.
Acto seguido, López–Portillo Romano anunció que este Centro de Investigación y Documentación se integrará por cuatro ejes de trabajo. Éstos son:
Uno, Investigación y docencia, cuyo corazón será la consolidación de un seminario interdisciplinario con la intención de reunir a los especialistas de todo el mundo, además del lanzamiento del Premio Dolores Bravo Arriaga para reconocer las tesis de licenciatura y posgrado alrededor del mundo de Sor Juana. Dos, Documentación, para catalogar y adquirir obra sobre la poetisa o la época virreinal y también con la misión de mantener el reconocimiento de la UNESCO como Memoria del Mundo.
Tres, Publicaciones, cuya primera misión será el relanzamiento de la icónica revista académica Prolija Memoria, la cual se ha encargado de mantener y difundir la cultura virreinal novohispana e ingresará en su tercera etapa después de su fundación desde 2004. Finalmente, Difusión, para explorar alternativas tecnológicas que faciliten el fin de mantener el legado literario y humano de la referente a través de herramientas como las inteligencias artificiales, pero además con la organización de cursos especializados, conferencias y coloquios, entre otras actividades digitales.
