¿Reforzar la figura de Robert Lewandowski, que anotó dos de los siete goles del Barcelona contra el Newcastle en la Champions, o hacer rotaciones antes del parón de selecciones y apostar por Ferran Torres en el partido contra el Rayo Vallecano? Hansi Flick lo tuvo claro: eligió reanimar al primero y, por cuarto partido consecutivo, dejar al segundo en el banquillo, avivando el debate que centra todas las atenciones en los despachos de la ciudad deportiva. La inevitable cuestión del nueve.
