La mente del aficionado al fútbol es enfermiza, no descansa nunca y se alimenta de impresiones subjetivas. El Mundial es una competición de selecciones que muchos seguidores siguen con la camiseta de su club, como si el Mundial fuese un índice de valores. Visto así, la cotización del Real Madrid sube, la del Barça baja porque descuenta la desconfianza que transmiten Anthony Gordon y Julián Álvarez.
