El bramido de cientos de ñus anticipa la estampida. Al otro lado del río, los líderes del rebaño vencen el miedo milímetro a milímetro y acercan sus pezuñas a la orilla del precipicio. De repente, se lanzan al vacío: decenas de ejemplares se precipitan hacia el agua y atraviesan desbocados el río Mara entre una nube de polvo. Al otro lado del río, una treintena de vehículos cogen posiciones, cargados de turistas boquiabiertos y con las cámaras en ristre. No es para menos. La Gran Migración en Tanzania y Kenia, en la que unos dos millones de ñus, cebras y gacelas siguen las lluvias en las llanuras del Serengueti y el Masai Mara, es uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, especialmente cuando se produce el cruce de los ríos infestados de cocodrilos. Pero la pureza de ese tesoro está en peligro: hace un año, el guía sudafricano Nick Kleer publicó unas imágenes sonrojantes en las que se veía a decenas de turistas fuera de sus coches, algo prohibido, frente a una barrera de 150 vehículos que bloqueaba el paso de los animales.
Internacional La Gran Migración de ñus en el Serengueti, en el diván
La Gran Migración de ñus en el Serengueti, en el diván
Related posts
Read also
