Durante años cuando se hablaba de remesas la imagen era clara: millones de mexicanos trabajando en Estados Unidos enviando recursos para sostener a sus familias. Esa fotografía sigue siendo válida, pero ya no explica por completo la realidad de uno de los flujos financieros más importantes para la economía nacional.

Las remesas han evolucionado junto con México. Hoy no sólo reflejan el esfuerzo de los connacionales en el exterior, sino también los cambios demográficos, migratorios y económicos que vive el país.
Los datos más recientes muestran una realidad poco conocida: existe una comunidad de ciudadanos estadounidenses que recibe remesas de manera regular dentro del territorio mexicano, y sí, muchos de ellos, no necesariamente son jubilados, sino trabajadores activos que reciben un ingreso en México, y muchos sin pago de impuestos, y ahí aún hay muchas tareas pendientes.
Entre 2020 y el tercer trimestre de 2025, una muestra analizada por CEMLA y Elektra registró más de 765 mil envíos recibidos por personas con identificación estadounidense, equivalentes a 522.5 millones de dólares.
Detrás de esas transferencias hay jubilaciones, pensiones, pagos de seguridad social, apoyos familiares o recursos enviados a estudiantes norteamericanos que viven temporal o permanentemente en México.
El dato puede parecer marginal frente a los casi 63 mil millones de dólares que México recibe anualmente por remesas, pero revela cómo el país se ha convertido también en un destino para retirados, trabajadores remotos y residentes extranjeros que mantienen vínculos financieros con Estados Unidos.
Además, las cifras muestran otro fenómeno. Entre 2021 y 2024, las remesas recibidas por migrantes en tránsito hacia Estados Unidos también inflaron los registros nacionales. Cuando esos flujos disminuyeron en 2025, las estadísticas comenzaron a resentirlo. Es decir, ya no todo lo que aparece en la contabilidad de las remesas corresponde necesariamente a hogares mexicanos tradicionales.
La lección es importante. Mientras el ingreso anual por remesas aumentó 51 por ciento entre diciembre de 2020 y abril de 2026, al pasar de 41 mil 704 millones a 62 mil 968 millones de dólares, el poder adquisitivo real de esos recursos cayó 3.3 por ciento debido a la inflación y a la apreciación del peso.
Por eso, más que celebrar récords históricos cada mes, México debe comenzar a analizar con mayor profundidad qué hay detrás de las cifras.
Las remesas siguen siendo un salvavidas para millones de familias, pero también se han convertido en un termómetro de fenómenos mucho más complejos: migración, envejecimiento poblacional, movilidad internacional y cambios en los patrones de residencia y ahí, es donde todas las dependencias deben empezar a planear a largo plazo como la Secretaría del Bienestar, a cargo de Leticia Ramírez, así como de la misma Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo de Roberto Velasco, es cierto hay muchos frentes abiertos, pero echar un ojo a los datos y empezar a ver tendencias y cambios, es algo que no debe dejarse de lado.
Las remesas ya no cuentan una sola historia. Hoy hablan de un México mucho más integrado al mundo, pero también más dependiente de ingresos que siguen llegando desde fuera de sus fronteras.
Gana la Verde

Es un hecho que la afición mexicana se distingue en muchos frentes y uno de ello es en portar la camiseta de la Selección Mexicana y es ahí en donde la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, (CANAIVE), que preside José Pablo Maauad Pontón, llega con marcador a favor ante un entorno global difícil para la industria textil y del vestido.
Primero, porque la camiseta oficial de la Selección Mexicana, que se fabrica en nuestro país, es oficialmente la más vendida, superando a las de Argentina y España, y con ello también rompió récords de venta; desde luego la piratería juega aparte.
Y segundo, aún más importante: después de años muy complejos, en especial por una caída en las exportaciones, y el alza en la importación de ropa, en los últimos 2 años y gracias al apoyo de las secretarías de Hacienda, que encabeza Edgar Amador, y del ahora Buen Gobierno, con Raquel Buenrostro a la cabeza, se ha comenzado a reconstruir la cadena de proveeduría nacional, a través de las licitaciones públicas consolidadas de vestuario y ropa.
La industria confía en que, de continuar por este camino, los empleos y el valor nacional podrán consolidarse sin depender en gran medida, como hoy, de factores externos.
En palabras de la industria, la subsecretaria de Egresos, Bertha Gómez y la propia Raquel Buenrostro, han sido dos “jugadoras” clave para la industria textil y del vestido que emplea a 1.2 millones de personas a nivel nacional, y es insustituible en el Plan México de la presidenta Claudia Sheinbaum, con lo cual, la actividad sigue avanzando a la siguiente fase, y esperan seguir ganando en esa cancha.
La transparencia también asegura
En tiempos donde la confianza vale tanto como el capital, hay empresas que entienden que la transparencia ya no es un requisito regulatorio, sino una ventaja competitiva, y eso al menos se refleja en el reporte sobre esa materia del grupo asegurador internacional Axa.

En México, Axa tiene como director a Daniel Bandle, y el reporte acaba de reforzar un mensaje que cobra cada vez más relevancia en los mercados financieros: el pago responsable de impuestos también forma parte de la sostenibilidad empresarial.
Mientras gobiernos de todo el mundo enfrentan mayores necesidades de recursos y los inversionistas exigen mejores prácticas de gobierno corporativo, la aseguradora ha colocado el tema fiscal en el centro de su estrategia.
No es menor que publique de manera anual un reporte de transparencia fiscal y que mantenga una política global que rechaza estructuras agresivas para reducir impuestos o el uso de jurisdicciones no cooperativas para evitar obligaciones tributarias; un dato importante, que poco a poco –hay que decirlo–, las empresas dan a conocer, no sólo las que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, sino quienes buscan dejar claro que el tema fisca es parte relevante en la confianza que tienen en un país.
Detrás de esta decisión hay una lectura clara del entorno. Hoy, los riesgos reputacionales pueden ser tan costosos como los financieros. Por ello, contar con controles internos, supervisión directa de los equipos fiscales y una relación abierta con autoridades y reguladores se ha convertido en parte esencial del negocio.
En una industria basada en la promesa de proteger patrimonios y personas, la confianza sigue siendo el activo más valioso. Y la transparencia fiscal, aunque pocas veces ocupe titulares, es una de las formas más sólidas de construirla. Los datos ahí están y vale la pena revisar.
Inversión en Durango

EcoCable, manufacturera coreana para la industria automotriz, invertirá 540 millones de pesos para abrir una nueva planta en Durango, estado gobernado por Esteban Villegas.
Ubicada en Gómez Palacio, del que es munícipe Betzabé Martínez, previéndose que esté terminada a fines de año, la nueva planta fabricará cable de cobre libre de oxígeno generará 200 empleos directos.
La empresa que dirige Chris Kim llegó a Durango hace siete años, donde abrió una planta en la capital del estado, la cual produce arneses y módulos de batería. La expansión de EcoCable reducirá la dependencia de materiales importados para las armadoras ubicadas en el vecino Coahuila, estado con el que se tiene una estrecha relación económica e histórica, particularmente en la región Lagunera.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.
