No era el dispendio desbocado, aunque también. Tampoco una colección de cromos, a veces un reguero de estrellas incompatibles. La clave para el PSG, fundado en el 1970 pero potenciado por Qatar en el 2013, era Luis Enrique. El club parisino ha cambiado radicalmente su historia gracias a la llegada del entrenador asturiano en el 2023. El campeón francés ha pasado de ser un eterno aspirante al trono europeo, incluso con debacles muy dolorosas, como el famoso 6-1 en el Camp Nou (precisamente ante el gijonés), a convertirse en un equipo hegemónico en el continente tras ganar su segunda Champions ante el Arsenal, esta vez de forma agónica. “Los penaltis dependen de la calidad de los jugadores y del azar. Me mataron cuando perdí la tanda con Marruecos. El PSG necesitaba entrar en el grupo de los mejores y no queremos bajarnos. Debemos seguir con un juego que le gusta a la gente”, indicó el español, exultante tras el final del partido.
