Este texto está escrito desde el no tan común punto de enternecimiento inmediato posterior al que nos emplazan escasas películas documentales, sobre todo las que lo logran muy próximas al momento en que se izan los créditos de la película.
Al menos eso fue lo que provocó, en este que escribe, el largometraje documental Li Cham (Morí), ópera prima de la cineasta maya–tsotsil Ana Ts’uyeb filmada en Chenalhó, Chiapas, que este 7 de mayo finalmente se estrenó en salas del país, entre ellas la Cineteca Nacional, después de recibir el Ojo a Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2024.
Se trata de un filme logrado con deliberada delicadeza, lo suficientemente natural, sencilla y hermosamente fotografiada. Con evidentes indicios de profesionalismo, pero aún más sensibilidad, suficiente cuando es necesario, a través de este largometraje que también es efectivo por su brevedad (74 minutos).
Es un relato polifónico testimonial hablado en tsotsil donde Ana Ts’uyeb recoge las voces principalmente de Margarita Hernández, su madre; Juana Vázquez, su tía, y Faustina Cruz, también familiar, mientras las filma haciendo la limpieza del terreno para arar, moliendo en el metate y tejiendo algunas prendas para vender, pese a la vista prolongadamente deteriorada.
También las graba como si se tratara de un finísimo y lento canto intergeneracional. Porque en esta película, Juana, Margarita y Faustina, sin olvidar ninguna parte del proceso, van hilando un armonioso relato donde cada una, desde las zonas más grises, pusieron puntos de apoyo para la reivindicación de la vida de sus hijas y nietas, de su cuerpo, dignidad y autonomía.
Y es que, desde un punto de vista íntimo y sin extrapolar emociones, Juana, Margarita, Faustina y, por supuesto, Ana detrás de la cámara, cuentan de sus vidas: cuando hubo sensación de fracaso y hasta una tristeza que se siente tan próxima a la muerte, pero también revira cuando ese punto es exacta y poéticamente el inicio de un renacimiento de vida, que, con paciencia, amor y resistencia, se extiende por generaciones hasta finalmente echar una flor, una metáfora de la libertad que ahora tiene esa niña llamada Ana Ts’uyeb para volver a su comunidad como la directora de un crew a filmar un documental con las historias de aquellas mujeres que hicieron posible exactamente eso: el camino de la determinación.
Determinada a ser documentalista
Ana dice que fue en la adolescencia cuando vio un documental sobre la masacre de Acteal. Allí, agrega, entendió que el cine podía ser algo más que las películas de acción hollywoodenses que habían acompañado su infancia. Entendió que una cámara también podía servir para “contar nuestra propia historia, mostrar nuestra imagen, nuestra lucha dentro del territorio”, y desde entonces no claudicó en su único deseo: hacer cine.
“Yo salí de mi comunidad cuando tenía 15 años porque en Chenalhó no hay preparatoria, y entonces tuve que mudarme hacia un contexto urbano. Fue hasta los 15 años que tuve que aprender a hablar castellano. Pero salir de mi comunidad también fue la lucha de mi mamá, porque luchó para que su hija estudiara y no se repitiera la historia”, declara Ana en entrevista.
Convencida de sus ganas de convertirse en cineasta, primero estudió Comunicación Intercultural en Chiapas. Después, cuenta, “empecé a adquirir experiencias laborales en la producción audiovisual y en la televisión local, en Chiapas, y de mientras seguía formándome en diplomados en cine”.
Ana fue adquiriendo toda la experiencia hasta que pudo construir un guion, armar una propuesta y comenzar a rodar, como las buenas cineastas, con una paciencia que se extendió al menos por una década, mientras que el rodaje se realizó entre 2021 y 2024.
“En Li Cham no solo se habla del tema de género y la violencia patriarcal, sino que es una historia narrada desde una mirada tsotsil, también femenina (…) Reivindica también la identidad, el territorio y la cultura sin romantizar, sin estigmatizar, sin folklorizar (…) Es una historia contada sin pasamontañas, pero también es de las mujeres que fueron parte del zapatismo. Ya no pertenecen, pero ese contexto realmente marcó nuestra vida. Gracias al zapatismo hay ahora una generación de mujeres que está teniendo posibilidades como la mía. Y eso es muy, muy valioso para nosotras”.
La idea es competir
Ana, también como productora, trabajó para ser beneficiada en varias etapas por el Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC), operado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), entre los años 2021 y 2024. Fue así que pudo concretar este proyecto además ha sido bien recibido en festivales de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y, por supuesto, México.
Sin embargo, al respecto, Ana expresa: “Este proyecto para pueblos originarios es un fondo muy escaso, muy limitado, porque con el fondo total que tiene el ECAMC nada más se produce una sola película en la mayoría de las veces. Sin embargo, cada año ese monto se le entrega a 14 proyectos, por ejemplo (…) Y a veces en festivales a las pequeñas nos toca competir con otras producciones que tuvieron más presupuesto”.
Pues bien, dentro de todo este proceso por el que tuvo que caminar la realizadora Ana Ts’uyeb, se estaba gestando una de las películas mexicanas documentales más bellas de este año.
No es afán de arruinar el final de nadie interesado en ver “Li Cham”. Más bien tómese como una añadidura bien intencionada el decir que la última parte de la cinta, en la que la directora conversa con su mamá, y la directora le pregunta a su madre si la extraña; ésta le responde que no lo hace, porque, al contrario, su corazón está contento dado que Ana ha vuelto no a compartir un sueño cumplido sino a compartir el principio de un sueño.
Li Cham
- Año: 2024
- Duración: 74 minutos
- País: México
- Idioma: Tsotsil
- Estreno en México: 7 de mayo de 2026
- Dirección: Ana Ts’uyeb
- Producción:Benjamin Fash y Ana Ts’uyeb
- Fotografía: José A. Jiménez Pérez
- Edición: Ana Ts’uyeb
- Reparto principal: Juana Vázquez Gómez, Margarita Hernández Hernández y Faustina Cruz Ruíz
