“Guardiola parecía como si le hubiera atropellado un camión”, escribe Jeremy Cross en ‘Daily Mirror’. Ese fue el momento del partido. Era el minuto 17, el City se estrellaba contra Courtois y el Real Madrid asomaba con frecuencia también el área de Donnaruma, pero la mano de Bernardo Silva (“fue instintiva, a cámara lenta no lo hubiera hecho”, dijo luego el técnico) hizo saltar todo por los aires. Penalti. Roja. Gol de Vinícius. El final de una remontada que ya de por sí era casi imposible. “Me hubiera gustado jugar ese 11 contra 11”, reiteró Guardiola.
