Hay descubrimientos dolorosos. Ayer, hubo unos cuantos. El primero, que el drama de la eliminación de la Champions contra el Atlético es durísimo porque nos robó un mes y medio de temporada. Esta Liga tiene un mérito enorme, y más todavía en tiempos de ruina económica y con enemigos con las arcas repletas. Pero ayer, sin apenas tensión tras el enésimo pinchazo del Madrid el día antes, descubrimos que mezclar en un campo el Getafe de Bordalás y a Koundé, a las cuatro de la tarde, da como resultado una empanada digna de la mejor gastronomía gallega.
