En el mercado hay operaciones que se deciden en los despachos y otras en las que la voluntad del futbolista pesa mucho más que cualquier otra circunstancia y termina, al final, inclinando la balanza. El Barça tiene esta semana tres ejemplos muy distintos, pero unidos por el mismo factor. Rodri quiere venir, igual que Julián Álvarez, que ha llegado a pedir su salida públicamente, mientras que Ferran Torres ya solo piensa en París. Tres jugadores, tres negociaciones y una voluntad clara que debe resultar decisiva en cada una de ellas.
