El regreso de José Mourinho, la promesa de un fichaje de 150 millones y el proyecto del Bernabéu Infinito son las principales armas electorales de Florentino Pérez, que por primera vez en veinte años se ha visto obligado a bajar al barro para conservar su poder absoluto. Convocó elecciones por sorpresa, esperando coger a contrapié a su opositor, pero ha tenido que usar todas sus armas para que su mensaje prevalezca.
