En Cuba, gentileza de Donald Trump, no hay electricidad veintidós o veintitrés horas al día, la gente duerme en las azoteas a falta de aire acondicionado, se levanta en plena noche para cargar los móviles aprovechando el momento en que funciona la luz, depende del carbón y la madera para hacer la comida, el turismo está muerto, y el sueldo mensual por término medio son unos seis mil pesos (alrededor de veinte dólares). Una gran injusticia y una vida extremadamente dura, al margen de cuáles sean los pecados cometidos por el régimen.
