El Barça de Hansi Flick avanza por el carril adecuado. Está a un paso de ganar su segunda Liga consecutiva y su estilo de juego encaja con el de los mejores equipos de Europa, que sin apenas discusión son ahora mismo el PSG y el Bayern de Munich. El partido de ida de las semifinales de la Champions que enfrentó a ambos clubs el martes sirvió de simple corroboración. Fútbol eminentemente ofensivo (5-4 en el marcador para los franceses), alérgico a la especulación, de ininterrumpido despliegue físico y técnico por parte de todos los jugadores, con defensas avanzadas y presión feroz post pérdida de balón. Al acabar el partido Luis Enrique no titubeó: “Es el mejor partido en el que he estado como entrenador”.
