Todavía herido por la eliminación en la Champions, el barcelonismo se debate entre el orgullo que le produce el equipo y la impaciencia por afinar sus escasos defectos. En medio, el contexto de un club que ha sufrido una salvaje crisis económica, producto del despilfarro y del latigazo de la pandemia. Su crisis, que le llevó a la quiebra técnica, no tiene rival en el panorama del fútbol, como tampoco admite comparación la respuesta del equipo barcelonista.
