Casi como un reflejo pavlovniano de memoria colectiva, el viejo “¡Vamos, Rafa!” volvió a sonar en el Godó como consigna emocional y competitiva para un nuevo Rafa, Jódar. El torneo ya no echa de menos a Nadal, pero tampoco a Alcaraz, porque hay tenis, mucho y del bueno. Y porque la liturgia social del palco sigue tan viva como siempre. Ahí, sufriendo por ese nuevo Rafa del que ya todos nos hemos aprendido bien su apellido, Jódar, con el acento en la o, no lo olviden, estuvieron Javier Godó y Marisa Falcó, condes de Godó, bien cerca de Francisco Gaudier, Mercedes Arnús, María Ventós, Carlos Martorell y Eva y Rafa Soldevila.
