En la imaginería del western hollywoodiense hay una escena que se repite con cierta frecuencia. Acosados por un número de guerreros indios netamente superior, los protagonistas -generalmente, colonos en sus caravanas- consiguen zafarse matando al jefe de los asaltantes. Caído el caudillo apache (o sioux, o comanche), el ataque cesa y los guerreros se van por donde habían venido. La derrota electoral del hasta ahora primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán -apeado del gobierno el domingo pasado tras 16 años ininterrumpidos en el poder-, parece haber tenido un efecto similar sobre las huestes europeas de la extrema derecha. Al menos, en su ánimo y en la percepción de la opinión pública. Ya no parece que se vayan a comer el mundo.
Internacional Orbán, el último jefe ‘apache’
Orbán, el último jefe ‘apache’
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