Hansi Flick no es de preparar discursos emocionales. Ni públicos cuando el equipo necesita remontar partidos únicos como el de este martes, ni tampoco en privado en la intimidad del vestuario. El entrenador del Dream Teen sabe que su equipo va sobrado de emociones, así que algo que hay que calibrar para que el talento colectivo alcance su máxima expresión.
