Europa se ha acostumbrado a transigir y a llamarlo pragmatismo. El argumento es conocido y, en apariencia, razonable: si no compramos su armamento, Washington podría reducir su apoyo a Ucrania; si respondemos a los aranceles, escalamos una guerra comercial; si denunciamos injerencias, debilitamos la alianza transatlántica. Cada concesión se presenta como un mal menor para preservar un bien mayor. Pero ese cálculo, repetido sin descanso, termina por instalar la lógica del rehén que aprende a justificar su cautiverio.
Internacional Europa debe aprender a decir ‘no’
Europa debe aprender a decir ‘no’
Related posts
Read also
