Aunque sin fiordos ni tradición alpina permanente, Milán se ha coronado como capital ilustrada del hielo en estos Juegos de invierno que han confirmado que la virtud en su versión 2026 es, ¡sorpresa!, el equilibrio. La tesis que avala que la nueva épica, al menos en este terreno, ya no consiste en volar sino en caer suave y saber mantener el pie y sobre todo la calma se inauguró con el espectacular trompazo múltiple iniciado por Corinne Stoddard que regaló la victoria a Xinran Wang en los 500 metros de pista corta. Y la rubricó, ya lo saben, el pobre Ilia Malinin.
