El fútbol actual, y el que vendrá, atiende con gran cuidado la información que procede de toda clase de datos, estadísticas y funciones de la inteligencia artificial. Es un modelo cada vez más instalado en las derivadas tecnológicas, no sin algunas aberraciones que amenazan la naturaleza del juego más popular del planeta. Siempre se habla de tendencias en el fútbol, del efecto que produce el éxito, pero ocurre que en ocasiones dos clases distintas de éxito colisionan de manera estrepitosa. Es el caso de España y su victoria en el Mundial, el segundo en 16 años, vinculados a un modelo que choca con las predicciones de los futurólogos.
