El negocio del libro en México afronta una profunda reconfiguración.
Después de que en 2023 las editoriales privadas perdieron buena parte del mercado de libros de texto para educación básica —tras la centralización de esos contenidos por parte del Estado, con una contracción cercana al 16.3% de la facturación, según la Caniem—, el sector se vio obligado a replantear sus fuentes de crecimiento, con una apuesta cada vez más decidida por la ficción, los públicos jóvenes, los canales digitales y nuevas estrategias para conservar lectores en un mercado donde vender libros sigue siendo un desafío.
Ésa es la lectura de Elisardo Pérez de Mata, director general de Hachette Livre México, filial del tercer conglomerado editorial más grande del mundo, cuya operación en el país forma parte de una estrategia internacional para fortalecer la presencia del grupo en el mercado hispanohablante, con México como su punto neurálgico.
Pero, ¿cuál es la estrategia que el sello considera adecuada para expandirse y competir con los más grandes de este lado del Atlántico?
En busca de nuevos lectores
En entrevista con este diario, en múltiples ocasiones el directivo reitera el mismo concepto con términos similares: es menester recomponer, reorganizar, reestructurar, cambiar la estrategia del mercado editorial. Y amplía detalles sobre los rasgos que considera urgentes de atender en el negocio del libro.
Históricamente, en el mercado mexicano la no ficción ha sido la categoría temática preponderante en valor junto con el infantil y juvenil, “pero lo que está creciendo más es la ficción”, señala Pérez de Mata. “Es un asunto relevante para nosotros porque tenemos que estar vinculados con las tendencias de mercado. Es ahí donde tenemos que abocar nuestros esfuerzos sin abandonar el resto”.
De acuerdo con los más recientes Indicadores del Sector Editorial Privado en México, estudio presentado por la Caniem, entre 2023 y 2025 la facturación de los libros de ficción pasó de tener una participación del 18.2% del total del mercado a 25.9 por ciento.
Uno de los géneros que está impulsando este crecimiento, estima el director general del sello, es el llamado romantasy, es decir aquél que combina mundos mágicos con una fuerte carga romántica, un trato narrativo que ha sido bien recibido por los lectores jóvenes.
Después de todo, de acuerdo con la última versión del Módulo sobre lectura (Molec), del Inegi, la población entre 18 y 24 años de edad es el grupo demográfico que lidera las estadísticas de lectura activa en México, con el 89.1 por ciento.
Ese cambio demográfico también está modificando la forma de producir, promocionar y comercializar los libros.
Nuevas formas de vender libros
La búsqueda de esos nuevos lectores también ha obligado a modificar la manera en que las editoriales presentan sus catálogos. Si durante décadas la exhibición en librerías concentró buena parte de la estrategia comercial, Elisardo Pérez de Mata considera que hoy la conversación sobre los libros ocurre, cada vez con mayor frecuencia, en redes sociales y comunidades digitales donde las recomendaciones entre lectores pueden impulsar un título de manera orgánica.
Para el directivo, dicha transformación ha llevado incluso a reorganizar las áreas de mercadotecnia de Hachette para fortalecer su presencia en esos espacios. “Hoy, si no estás en los medios digitales, estás completamente perdido”, resume. El objetivo, explica, es encontrar nuevos vehículos de comunicación capaces de conectar con públicos que descubren sus próximas lecturas a través de plataformas digitales antes que en los escaparates tradicionales.
El cambio responde también a una realidad estructural del mercado mexicano. Comenta que la red de librerías sigue siendo limitada para el tamaño del país y la competencia por la atención del lector se ha intensificado frente a otras formas de consumo cultural. En ese contexto, el comercio electrónico ha dejado de ser un canal complementario para convertirse en una herramienta estratégica que permite ampliar el alcance de los catálogos editoriales.
“El e-commerce se convierte en la mejor librería posible. No tiene una ubicación física y, teóricamente, puede llegar a cualquier lugar”, señala el directivo.
Sin embargo, el crecimiento de los canales digitales no elimina uno de los principales retos de la industria: destacar entre una oferta editorial cada vez más abundante. Cada semana llegan cientos de novedades a los puntos de venta y el tiempo de exhibición de cada título se reduce, obligando a las editoriales a competir no sólo por espacio en las mesas de novedades, sino por el tiempo y la atención de los lectores.
“Que te compren un libro casi es un milagro”, sintetiza Pérez de Mata. “Hay muchísima oferta, pero realmente los libros que hacen la venta son muy pocos”.
La IA como herramienta, no como autora
En esa misma lógica de transformación, la inteligencia artificial comienza a incorporarse a los procesos editoriales, aunque con límites claramente definidos.
Para Hachette, estas herramientas representan una oportunidad para agilizar tareas como la generación de metadatos, la revisión de procesos editoriales, el análisis de inventarios o la estimación de la demanda. Liberar tiempo para que los editores puedan concentrarse en la selección y desarrollo de contenidos constituye, a juicio del directivo, uno de sus principales beneficios.
La creación literaria, sin embargo, permanece fuera de ese margen. Pérez de Mata sostiene que el valor de una editorial reside precisamente en el criterio humano para seleccionar, editar y validar contenidos, por lo que considera indispensable mantener una frontera clara entre el apoyo tecnológico y la autoría intelectual.
Una industria en transición
Aunque Hachette mantiene su apuesta por el mercado educativo —particularmente en la educación privada y el bachillerato—, el directivo reconoce que la desaparición del mercado público de libros de texto modificó de manera profunda el equilibrio de la industria editorial mexicana.
En un entorno donde plataformas, aplicaciones y redes sociales disputan el tiempo de atención de las audiencias, el reto de la industria editorial ya no consiste únicamente en vender más libros, sino en formar y conservar lectores. Como resume Pérez de Mata, leer sigue siendo “uno de los actos más reflexivos y voluntarios que existen”, y es precisamente esa condición la que obliga hoy al sector a replantear la manera de producir, promover y comercializar sus contenidos.
Cómo cambió el mercado editorial
- Facturación del sector privado
- La desaparición del mercado público de libros de texto representó una reducción cercana al 16.3% de la facturación del sector editorial privado.
La ficción gana participación
- 2023 – 18.2% del total del mercado editorial
- 2025 – 25.9% del mercado editorial privado
Fuente: Caniem
Los jóvenes siguen leyendo
Población lectora
- 18-24 años – 89.1%
- Es el grupo con mayor hábito lector del país.
Fuente: Molec-Inegi
Que te compren un libro casi es un milagro. Hay muchísima oferta, pero realmente los libros que hacen la venta son muy pocos”.
Elisardo Pérez de Mata, director general de Hachette Livre México
La industria editorial todavía padece por cancelación de ventas a Gobierno
