Atrapada por su glorioso pasado, condicionada por su complejo presente y sin saber si en el futuro tendrá mejores cartas. Brasil está sumida en el diván ante su segundo encuentro en el Mundial. El rival es la débil Haití (madrugada del viernes al sábado a las 03.00 horas en España), que perdió contra Escocia en el debut. Pero más allá del resultado lo que le interesa a la canarinha es comenzar a restañar su imagen, tocada por su discreta actuación frente a Marruecos. El empate contra los africanos no fue una tragedia deportiva ni mucho menos y más teniendo en cuenta la entidad del conjunto marroquí pero la falta de creatividad y de jerarquía del equipo de Ancelotti sí que fue preocupante para sus intereses.
