Lunes de Pascua, de fiesta en Montilivi y de resurrección para el Girona tras ganar al Villarreal (1-0) con un autogol de Pau Navarro. Lejos, muy lejos queda aquella versión del Girona que naufragó con estrépito ante el submarino amarillo en La Cerámica, un equipo que hizo añicos a los rojiblancos en el peor partido del curso (5-0). El Girona tiró esta vez de orgullo, competitividad y buen juego para dominar el partido de cabo a rabo y llevarse justamente los tres puntos que le hacen salir de la UCI, como decía Míchel, al colocarle ocho puntos por encima de los puestos de descenso.
