“Venga, que hoy jugáis en el camp 9 ”. Hace no tantos años esta era una broma habitual para las jugadoras del equipo entonces dirigido por Xavi Llorens, que jugaban sus partidos como locales en los campos 8 y 9 de la ciudad deportiva, con una pequeña grada detrás de una de las porterías para las 40 o 50 personas –la mayoría familiares y amigos– que iban a verlas. Pisar algún día el Camp Nou ni siquiera era un sueño para aquellas futbolistas.
