Hubo un tiempo en que ver a cualquiera de los equipos de las cuatro secciones profesionales del FC Barcelona perder un partido en el Palau era noticia. Aquello ya es historia. Los recortes económicos de la directiva, justificados todavía por la herencia recibida, pese a que han pasado cinco años, y condicionados (como en el fútbol femenino) por la estricta aplicación del fair play financiero que marca LaLiga al club, han afectado al baloncesto, al hockey patines, al balonmano y al fútbol sala. La rebaja del presupuesto, que llegó a oscilar entre el 15 y el 25 por ciento según los casos, ha ido repercutiendo en el rendimiento de los cuatro equipos, y también en la relación de los socios con el viejo Palau, puesto que la identificación con los jugadores, antes ídolos y hoy deportistas esforzados, ha derivado en una creciente desafección.
