Se debe considerar el regreso de José Mourinho al Real Madrid como un acto de coherencia de Florentino Pérez, en cuya cabeza sólo el entrenador portugués es digno de aprecio. Todavía hoy, 13 años después de cerrar su primera etapa, el presidente le atribuye valores mágicos que exceden los fríos datos de su recorrido en el club: tres temporadas (2010 -13), un título de campeón de Liga (2012), uno de Copa (2011) y, en plan menor, la Supercopa de España en 2012. Esta magra producción -el Real Madrid nunca alcanzó la final de la Champions en el trienio Mourinho-, nunca ha impedido que Florentino le presente como el ganador no reconocido de las seis Copas de Europa que el Madrid ha sumado en los últimos 12 años, tres a cargo de Ancelotti y tres de Zidane.
