No somos los más brillantes, pero tampoco estamos amarrados. Es momento de madurar, observar lo que está en marcha y asumir nuestra posición en el mundo.
Basta con revisar lo ocurrido en Ensenada para entender que la cancha global está cambiando aceleradamente.
Sirva una imagen como analogía. Muchos vimos en pantalla al presidente Donald Trump aferrándose al podio que le perteneció a España este domingo.
Con la sutileza de una mariposa, el triunfador español, ‘Rodri’, recibió el trofeo y le hizo saber elegantemente al mandatario que ese no era su lugar. Con calma, lo movió.
Esa imagen puede servir para entender la situación del liderazgo de Estados Unidos.
No hay duda de que los estadounidenses siguen ahí, en el podio, y no han bajado de ese lugar. Pero también hay otras fuerzas que buscan una posición en el pedestal. Quieren cargar los trofeos.
Por su peso histórico, este momento resulta fascinante.
Los estadounidenses mueven sus piezas. Los chinos y los rusos, también. La nueva reorganización global está en marcha y una muestra surgió, miren nomás, de Baja California, este martes 7 de julio.
Ese día, la estadounidense Sempra embarcó un producto de exportación desde la costa de Ensenada.
Con su cargamento zarpó el buque metanero Pacific Success, que tiene una capacidad aproximada de 3 mil 700 millones de pies cúbicos de gas natural licuado, LNG por sus siglas en inglés. Es un dato técnico; quédense con esa cifra.
La producción de gas natural de Pemex es de 4 mil 900 millones de pies cúbicos diarios. Sirva el número solamente como referencia, pues el gas exportado por Sempra no es nacional.
Esta compañía, originaria de California, encontró en México un pasillo que no consiguió en Estados Unidos con las mismas condiciones de ventaja.
Su infraestructura de licuefacción, llamada “ECA LNG Fase 1”, reduce la temperatura del gas —extraído en Estados Unidos y transportado por ducto hasta Baja California—, lo que permite introducirlo “comprimido” en barcos para llevarlo a otras naciones.
Sempra tiene un destino: “Asia y otros mercados de la cuenca del Pacífico que ahora son atendidos por la compañía a través de la ruta marítima más corta, reduciendo los tiempos de tránsito y los costos de transporte, y brindando a los clientes un mayor acceso a gas natural estadounidense a precios competitivos”, comunicó la corporación, asociada con TotalEnergies en este proyecto.
Dicho de otra manera: Estados Unidos acaba de abrir una ruta adicional para vender el equivalente a poco más de 400 millones de pies cúbicos diarios de gas natural a países asiáticos que lo necesitan, por ejemplo, para producir electricidad.
Ese volumen puede convertirse en unos 3 mil megawatts de capacidad de generación, equivalentes a la capacidad de la presa de las Tres Gargantas, en China.
Ojo: este proyecto se suma a otro esfuerzo conjunto de exportación entre New Fortress Energy, NFE, y la CFE, que tiene aproximadamente 50 por ciento de esa capacidad.
En una de esas coincidencias de la vida, la creciente capacidad de exportación de gas natural estadounidense se cruzó con la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que prácticamente ha sacado del mercado a Catar.
¿Se acuerdan? La nación árabe que se hizo multimillonaria vendiendo… LNG.
Mala suerte para los cataríes.
Y, a todo esto, ¿por qué todo el mundo demanda más energía en forma de gas o electricidad?
Porque las “avenidas” de la nueva economía están en construcción. Hemos dispuesto que la inteligencia artificial haga trabajos que antes realizaban las personas, y eso está revolucionando el mundo. Idealmente, de forma ordenada.
¿Y quién está imponiendo algo de orden? La ONU, claro, pero esta vez no bajo la tutela de Estados Unidos.
Hace una semana, el 16 de julio de 2026, se celebró en Shanghái la ceremonia de firma del Acuerdo sobre el Establecimiento de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial, WAICO por sus siglas en inglés.
La organización reúne a 29 países. China, Rusia, Brasil, Pakistán, Indonesia y, claro, Cuba y Venezuela figuran entre los firmantes del convenio. México no apareció ahí.
El sur del mundo quiere subir al podio. Estados Unidos hoy es Trump, y esa nación se afianza.
Los demás quieren sacudir el pedestal. Hasta ahora, delicadamente.
