La semifinal del Mundial entre Francia y España coincidía con las celebraciones del 14 de julio, el Día de la Bastilla en Francia, por lo que las calles se habían blindado para evitar disturbios. Finalmente, tras la derrota francesa por 0-2 no se registraron grandes problemas y la noche se saldó con más de un centenar de detenidos, la mayoría por el uso de pirotecnia, y sin ningún herido de gravedad.
