El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) retomó su proyección trilateral al comenzar el proceso para tratar de prolongarlo hasta 2042, menguando las probabilidades de que se transforme en tratados bilaterales.
Mientras que México y Canadá se pronunciaron a favor de extender la vigencia del T-MEC por 16 años, Estados Unidos comunicó que seguirá negociando con ambos socios sobre temas como déficit comercial, seguridad económica y reglas de origen, entre otros.
A juicio de la consultoría Ansley, no es la primera vez que el presidente estadounidense, Donald Trump, escala la retórica para presionar a sus contrapartes y marcar la agenda de negociaciones, por lo que sus declaraciones dejan entrever que el proceso de revisión/renegociación del T-MEC será profundo y durará más allá del 2026.
Por su parte, México y Canadá hicieron uso de una prerrogativa establecida en el artículo 34.7 del T-MEC con respecto a la posibilidad de emitir y proporcionar recomendaciones a la Comisión de Libre Comercio, cuya naturaleza es facultativa y no obligatoria. En las cartas respectivas, ambas naciones expresaron su interés por consolidar y profundizar la integración económica de la región de América del Norte.
En su caso, México enfatizó que, derivado del proceso de consultas públicas, existe una percepción positiva del acuerdo por actores interesados, definiendo al T-MEC como un instrumento comercial que brinda estabilidad económica, otorga certeza jurídica y atrae inversiones del exterior, en tanto que Canadá subrayó la importancia del comercio trilateral, definiendo a Norte América como una de las regiones económicas más integradas del mundo.
Las dos Partes reconocieron la importancia de alcanzar un consenso en temas de interés, con el fin de fortalecer la competitividad de América del Norte, incluidos aranceles sectoriales aplicados por Estados Unidos y la reducción de dependencias de Asia
En diciembre pasado, el titular de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, informó al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes y al Comité de Finanzas del Senado que Estados Unidos tiene la intención de utilizar la revisión conjunta a fin de “negociar firmemente” para resolver asuntos bilaterales y trilaterales.
En sus declaraciones a los comités, Greer indicó una serie de asuntos bilaterales entre Estados Unidos y México, incluyendo la aplicación de la ley laboral y ambiental en México, preocupaciones relacionadas con las políticas energéticas mexicanas, asuntos agrícolas, preocupaciones sobre una tarifa mexicana por el uso del espectro, el trato de los sistemas de pago electrónico estadounidenses en el mercado mexicano y el uso de contenido de terceros en las cadenas de suministro de América del Norte.
Las conversaciones bilaterales entre Estados Unidos y México sobre la revisión conjunta comenzaron en enero de 2026 con una reunión entre Greer y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
El próximo 20 de julio, México y Estados Unidos continuarán el diálogo con la Tercera Ronda Bilateral de Revisión del T-MEC en la Ciudad de México. En ésta, como en las demás rondas, el sector privado mexicano estará acompañando el proceso con una delegación empresarial.
La decisión del gobierno estadounidense representa el inicio de una nueva etapa de negociación. De conformidad con el tratado, el T-MEC permanece vigente mientras continúan las revisiones y negociaciones entre los tres países.
En el mismo encuentro con los legisladores, Greer señaló numerosos asuntos trilaterales relacionados con el T-MEC que podrían abordarse en el proceso de revisión conjunta, incluyendo el fortalecimiento de las reglas de origen y el fomento de una mayor extracción y procesamiento de minerales críticos en la región.
Greer ha sostenido que el T-MEC “ha sido exitoso hasta cierto grado”, pero persisten deficiencias estructurales y específicas que no han fortalecido suficientemente la competitividad industrial de Estados Unidos, ni resuelto problemas como el déficit comercial elevado, la implementación de normas laborales y ambientales en México, o barreras de mercado en Canadá.
Por lo anterior, desde la perspectiva del USTR, una simple renovación del T-MEC “tal cual” no sirve al interés nacional de Estados Unidos, por lo que debe haber una negociación seria con Canadá y México para abordar temas pendientes (cambios en reglas de origen, alineación de políticas de seguridad económica y trato a inversiones y producción regional).
Greer ha sugerido que las reglas de origen actuales no han generado la relocalización productiva esperada hacia Estados Unidos, ni han reducido suficientemente la dependencia de insumos extra-regionales (principalmente de China), por lo que habría que endurecerlas para evitar que China utilice a México como plataforma de exportación.
