La Ciudad de México genera casi la mitad de la inversión extranjera directa del país, tiene el mercado laboral más grande del territorio nacional y es, de lejos, la economía más importante de México. Con todo eso encima, sorprende que no existiera hasta hace poco un instrumento que midiera mes a mes, con datos duros y en un solo lugar, cómo le va realmente a la capital. Ese hueco es el que viene a llenar el Semáforo Económico de la Ciudad de México, iniciativa impulsada por Adal Ortiz Ávalos desde que asumió la presidencia de Coparmex CDMX en 2024.
El semáforo, que hoy se encuentra en color amarillo, revisa nueve indicadores con información de INEGI, IMSS y la Secretaría de Economía: crecimiento económico, empleo formal, nuevos empleos generados cada mes, desocupación, informalidad, inflación, exportaciones, inversión extranjera y el número de negocios registrados en el DENUE (Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas). Lo que muestra la edición de mayo 2026 es una ciudad que avanza en algunas cosas y retrocede en otras, a veces al mismo tiempo.
Las buenas noticias primero. La economía capitalina creció 5.1% en el último trimestre de 2025, el mejor dato desde la recuperación post-pandemia. La inversión extranjera que llegó a la CDMX en los primeros tres meses de 2026 representó prácticamente la mitad de todo lo que entró al país: 11,776 millones de dólares. Y el sector construcción creció casi 44%, jalado por obra pública y vivienda. Son números que hablan de una ciudad que sigue siendo destino de capital y de proyectos.
El problema está en el empleo, y no es menor. En lo que va de 2026, la ciudad ha perdido casi 101,000 empleos formales. Solo en mayo desaparecieron más de 38,000 puestos registrados ante el IMSS, un dato peor que el mismo mes del año anterior. Hoy hay en la CDMX alrededor de 100,000 trabajadores formales menos que hace un año. Y si eso no bastara, casi la mitad de quienes trabajan en la capital lo hacen en la informalidad, es decir, sin seguridad social, sin ahorro para el retiro y sin ninguna red de protección si algo sale mal.
Las exportaciones tampoco ayudan: cayeron casi 9% en el primer trimestre de 2026 respecto al año anterior. Y el registro de negocios activos en la ciudad lleva dos años a la baja, con más cierres que aperturas.
¿Por qué pasa esto? Varias razones confluyen. El aumento del Impuesto sobre Nómina que negoció Coparmex con el gobierno capitalino en 2024, aunque se pactó como medida solidaria y temporal, encarece contratar de manera formal. La incertidumbre que rodea la revisión del T-MEC y los vaivenes del tipo de cambio han golpeado a las cadenas exportadoras. Y la informalidad de fondo responde a algo más viejo: registrar un negocio y mantenerlo en regla sigue siendo caro, lento y complicado para quien no tiene recursos para pagarse un contador y un abogado.
Las salidas también existen. En materia de empleo, lo más directo sería un subsidio temporal a las cuotas patronales para empresas que contraten nuevo personal, junto con ventanillas de formalización que resuelvan el trámite en un día, no en semanas. Para las exportaciones, la capital tiene una ventaja que poco explota: sus empresas de servicios, que son exactamente lo que buscan los mercados de América del Norte y Europa en la lógica del nearshoring. Falta una estrategia de promoción que las conecte. Y para reducir la informalidad, el incentivo funciona mejor que la amenaza: facilitar el paso a la formalidad con beneficios fiscales graduales rinde más que los operativos de inspección.
El Semáforo Económico no es un documento para especialistas ni un comunicado de presión política. Es un intento de poner sobre la mesa, con números verificables y sin rodeos, lo que le está pasando a la ciudad. Eso, de entrada, ya es útil.
Puedes revisar el semáforo en: https://coparmexcdmx.org/semaforo-economico-de-la-ciudad-de-mexico/
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¡Vamos México! Claro que le podemos ganar a los ingleses…
