De los muchos recuerdos que Dominique Wilkins atesora de su carrera profesional, que concluyó con más de 26.000 puntos anotados, dentro del top-20 de la historia de la NBA, ninguno es peor que cuando se vio abandonado en el aeropuerto de Moscú en el verano de 1988, sin un rublo en el bolsillo y sin que nadie a su alrededor hablase ni una palabra de inglés. Solo tuvo que esperar 12 horas a que llegase su avión.
