El seppuku de los samuráis japoneses (un doloroso corte en el abdomen con una daga, vestidos con ropas rituales blancas y escribiendo un poema de despedida) no era una forma cualquiera de quitarse la vida, sino una muerte honorable para evitar ser hecho prisionero, pagar por el fracaso, demostrar lealtad, valentía y autocontrol. Fue prohibido a finales del siglo XIX pero aunque no fuera así, y a pesar de su romanticismo, no hay nada más lejos de la voluntad del primer ministro británico Keir Starmer que hacerse el harakiri.
Internacional Sir Keir Starmer, una muerte laborista a cámara lenta
Sir Keir Starmer, una muerte laborista a cámara lenta
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