Aterrizar en el Barça con la losa de ser el fichaje más caro de la historia con tan solo 21 años no es algo fácil de digerir. Kika Nazareth (Lisboa 2002) cambió la seguridad del Benfica, su casa, por el desafiante reto de vestir la camiseta de uno de los mejores equipos del mundo. Aún sigue buscando su lugar, alejando el síndrome de la impostora, que reconoce que la sigue persiguiendo, y aprendiendo a disfrutar de estar en uno de los clubs de referencia, con el que podría jugar su primera final si gana al Bayern esta tarde.
