El Celta planteó un partido muy bueno. Con balón tuvo fluidez para salir (334 pases en la primera parte) y, sin balón, se estructuró en un 5-4-1 sin espacios a las espaldas. Sólo Lamine pudo romper el orden en una acción en la que aglutinó rivales y luego pivoteó con Olmo. Pero acabó lesionado en el gol. Y todo indica que el Barça deberá estar sin su mejor futbolista. Para suplirle, Flick optó por el cambio más lógico: Ronny en la derecha directamente. Y como siempre que ha tenido la oportunidad, el sueco estuvo muy participativo y dejando algún destello: 49 intervenciones, 32 pases y un disparo. No se esperaba pero puede haber llegado su momento.
