El Real Madrid que alzó la Champions en junio de 2024 recibió con los brazos abiertos, después de la Eurocopa de Alemania, a su gran estrella, Kylian Mbappé. Un delantero que había protagonizado dos culebrones de verano con el club de Florentino Pérez, una salida por la puerta de atrás y en los tribunales con el PSG y que había pasado de puntillas por una Eurocopa en la que la España de Lamine Yamal y Nico Williams la apeó en semifinales. Desde entonces, han transcurrido 639 días de sequía en el Bernabéu, que se puede resumir en dos años enteros si este miércoles sobre el infierno verde de Munich no hay remontada. “No es un milagro”, recalca Álvaro Arbeloa, quien apeló de nuevo a ese espíritu de letras doradas y perenne del club. “Hemos escrito nuestra historia a través de imposibles. Nadie puede decir que tiene 15 Copas de Europa”, subraya con entereza.
