Los culés están indignados, con razón, con la lesión de Raphinha. Algunos incluso la interpretan como la prueba de que el Barça ya no podrá competir por los títulos en disputa. Ponerse la venda antes de la herida forma parte de una tradición con la que, por suerte, las nuevas generaciones ya no comulgan. De la lesión son responsables a) la fatalidad, b) Raphinha, que no negocia esfuerzos y entiende que jugar con su selección es el máximo honor patriótico, c) el Barça, forzado a aceptar un calendario que satura el rendimiento de los equipos y sabotea la salud de los clubs y d) una industria insaciable que, en nombre del espectáculo, explota la materia prima más frágil: los jugadores.
