El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha planteado la posibilidad de que se muestren tarjetas rojas a los jugadores que se cubran la boca al increpar a un rival. El problema ha cobrado relevancia en las últimas semanas después de incidentes como el de Prestianni con Vinícius o el de este domingo en Elche entre Rafa Mir y Omar El Hilali, en los que se tuvo que activar el protocolo contra el racismo y los partidos estuvieron detenidos unos minutos antes de proseguir.
