Con nocturnidad la FIFA sacó sus conclusiones sobre la cumbre mantenida en Rabat el miércoles. Con nocturnidad como empieza a ser costumbre y con una versión oficial ajustada a los deseos de su presidente, Gianni Infantino. El dirigente trata de capear el temporal, de sobrevivir a su mayor crisis interna provocada por él mismo y sus devaneos para colocar capital privado en los negocios del Mundial e intenta llegar en las mejores condiciones posibles a las elecciones de marzo. Por eso la FIFA emitió un comunicado en el que venía a decir que el presidente admitía errores en el proceso de presentación de su fallido plan, en el que presentaba excusas y en el que advertía que no toleraría ataques a su integridad. También, de paso, se subrayaba que Infantino tiene el respaldo de su plana mayor, a pesar de que su secretario general, Mattias Grafström, presente en la reunión marroquí, le cuestionó la pasada semana.
