Los 64.478 espectadores del Hard Rock Stadium ya tienen un recuerdo para toda la vida, una batallita para explicar de viejitos a sus nietos que les escucharán con los ojos como platos, una de esas vivencias que cuando se acerque el momento de hacer balance harán pensar que el viaje valió la pena: la tarde en que la increíble Cabo Verde tuvo a toda una Argentina y al gran Messi al borde del abismo. Sin duda, uno de los partidos del Mundial.
