¿Por qué México no crece? El primer cuatrimestre trajo récord de exportaciones, pero la economía cayó 0.6%. ¿Cómo explicarlo? Aquí van un par de pistas: la inversión privada cayó 5% en los dos primeros meses del año. El consumo privado creció, pero a una tasa muy baja: 1.2% en el arranque del 2026.
Es notable lo hecho por el sector exportador. Entre enero y abril consiguió ventas promedio de 2,063 millones de dólares diarios, 24% más que en el mismo periodo del año pasado. Esto se produce en un contexto en el que la relación binacional vive el momento más complicado en más de cuatro décadas.
Los números de las exportaciones brillan, pero tienen sus sombras. Estados Unidos impuso aranceles y tomó medidas que perjudicaron a sectores como el acero y a productos del campo, como el tomate. Las exportaciones de acero cayeron 36% y en el tomate perdimos 14 puntos de participación de mercado, que ganaron los canadienses.
Hay un nuevo boom exportador donde el mayor crecimiento lo registran los equipos de cómputo y los minerales. Los automóviles y las autopartes siguen siendo el principal producto de exportación, pero no están creciendo, entre otras cosas porque cargan con un arancel de casi 14 por ciento.
Los equipos de cómputo contienen menor valor agregado en México que los automóviles. Una parte sustancial de los insumos de las computadoras que se ensamblan en México viene de países asiáticos. En teoría, con el tiempo se desarrollarían aquí las capacidades para sustituir esas importaciones. En la práctica, esto no ha ocurrido, a pesar de que México lleva más de cuatro décadas albergando grandes fabricantes de equipos de cómputo.
¿Hay menos empleo generado por cada dólar que se exporta? Todo indica que sí. El récord exportador del sector manufacturero se produce mientras se cumplen más de dos años de caída en el empleo manufacturero. La manufactura de exportación vive un proceso de transformación en el que la automatización y el uso de robots es creciente. Cuando se habla de estancamiento de la productividad en la economía mexicana, esto no tiene que ver con lo que pasa con la industria de exportación. Ahí se produce más con menos personal.
¿Es sostenible el auge exportador mexicano, a la luz de las tensiones que se viven en otros frentes de la relación México-Estados Unidos? Esta cuestión se responderá parcialmente en la negociación del T-MEC. Otras respuestas vendrán de la arena política y diplomática. En la negociación comercial se mezcla lo económico con la geopolítica, la seguridad y la política. Lo “racional” sería que prevaleciera la estrategia de fortalecimiento de América del Norte para que Estados Unidos pudiera competir contra China. No necesariamente es así.
Los números de Inversión Extranjera Directa nos dejan claro que Estados Unidos no está apostando con todas las canicas por México en su “desacoplamiento” de China. En el primer trimestre tenemos un monto récord de 23,600 millones de dólares, de los cuales 10,210 millones vienen de Estados Unidos. Se destinan a software, hoteles, dispositivos médicos, plataformas digitales, industria automotriz y banca.
Esos 10,210 millones de dólares no son un mal número, aunque la mayoría tenga que ver con reinversiones, en vez de nuevas inversiones. Hay cautela por lo que pueda pasar con el T-MEC y también un optimismo moderado. Más relevante para México, quizá, es que el nearshoring compite con el reshoring. Cuando hablamos de la inversión de empresas estadounidenses, el principal competidor de México es una región de Estados Unidos. Cuando hablamos de empresas asiáticas o europeas que quieren instalar una fábrica en América del Norte para atender el mercado estadounidense, el principal competidor de México es una región de Estados Unidos.
México no es solo plataforma de producción para vender hacia el Norte. Es el onceavo país más poblado del mundo; una de las trece mayores economías del orbe y un mercado súper atractivo para bienes de consumo, servicios financieros y espectáculos, entre otras cosas. ¿Cómo anda el consumidor mexicano en 2026? Cauteloso, dice un trabajo de la consultora Bain. El 27% ha reducido su gasto en entretenimiento y 42% su consumo de alcohol.
