Todo estaba preparado la noche del sábado para celebrar una gala de lo más concurrida, con lo más destacado de la política estadounidense compartiendo mantel con los periodistas que cubren las informaciones de la Casa Blanca, asociados a la White House Correspondents’ Association. Trump apareció con su habitual postura desafiante, en especial hacia algunos medios de comunicación, presentes en el gran comedor del Hotel Hilton. De repente, a lo que parecieron varios golpes secos a lo lejos le siguió un silencio inquietante y miradas de interrogación, para finalmente desatarse el caos con los gritos de los miembros del servicio de seguridad que se abalanzaron sobre la mesa presidencial.
Internacional Golpes sordos, un silencio inquietante… y luego el caos
Golpes sordos, un silencio inquietante… y luego el caos
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