Desde pequeño, a Lamine Yamal le ha tocado asumir más responsabilidades de las que debería. Proteger a sus progenitores en más de una ocasión, asegurarles un buen futuro sin interferencias en su día a día y velar también por su entorno más próximo, ese que forman familiares como su abuela Fátima y otros allegados. Por ello, pese a ocupar un espacio que por edad (18) no le corresponde -en algunos aspectos, Lamine sigue transitando por una lógica adolescencia-, al extremo de Rocafonda no le asusta ser (también) el líder del Barça de Hansi Flick.
