A pocas semanas de cumplir 29 años, Mikel Oyarzabal es un caso peculiar en el fútbol español. No se adscribe a las modas imperantes. Difícil encontrar un jugador más acreditado, tanto en España como en el panorama internacional, pero más difícil de clasificar. En términos convencionales es una figura indiscutible: 126 goles con la Real Sociedad -segundo, por detrás de Jesús Satrustegui, en el histórico de goleadores del club- y 24 en los 52 partidos con el equipo nacional, cifra que le coloca en la novena posición del ranking, por delante de Alfredo Di Stéfano. Le avalan los números, la experiencia y el reconocimiento profesional, un extraordinario futbolista que rara vez aparece en los devaneos noticiosos del mercado.
