Biorritmos de calçotada para un partido plácido. Buen tiempo y, en el minuto cuatro, un gol de Bernal que vuelve a dignificar la cantera como gran proveedor de alegrías. Los calçots tienen puntos en común con el juego del Barça: vitamínicos, minerales y con propiedades diuréticas, tonificantes, digestivas e incluso afrodisiacas. Al ataque le falta la energía del romesco, y los centrocampistas se encargan de marcar los goles. No hay que sufrir ni por el juego ni por el resultado, y el partido tiene una dimensión simbólica que, si no entramos en detalles escabrosos, nos remite a una anécdota vintage : se enfrentan los dos equipos de la Liga en los que jugó Cruyff.
