Hay imágenes que perduran para siempre, que son icónicas, inolvidables. Por su emotividad, por su plasticidad o por su trascendencia. Por suerte para el barcelonismo Lionel Messi les regaló imágenes para rellenar infinidad de álbumes. Quién puede olvidar la fotografía de su gol de cabeza en la final de Roma del 2009 o aquella vez que conquistó por enésima ocasión el Santiago Bernabéu y mostró al respetable su camiseta con el número 10. Pero hay otra imagen que dolió, duele y siempre dolerá en el seno de la afición blaugrana. La herida puede cicatrizar pero ese momento resultó terrible para el argentino y para el común de los barcelonistas. Se trata de las lágrimas del astro el 8 de agosto del 2021, el sábado que viene hará cinco años, en su rueda de prensa para despedirse del que había sido el club de su vida. “Yo quería quedarme. Tengo claro que hice todo lo posible para quedarme, el club no sé”.
