Cuando Donald Trump llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una “revisión” de la tarjeta roja al máximo goleador de Estados Unidos en la Copa del Mundo, Folarin Balogun, echó mano de su libro de estilo: sembrar dudas sobre la credibilidad de un sistema basado en normas, usar su gran poder de influencia para beneficiar intereses privados y normalizar una cultura de la corrupción con luz y taquígrafos en la Casa Blanca. Su llamada surtió efecto y, en una decisión con poco precedente, el máximo organismo del fútbol retiró la suspensión de un partido al delantero. Aunque no fue suficiente para que la selección nacional pasara la eliminatoria de octavos de final (perdió por goleada frente a Bélgica), la injerencia de Trump había cumplido su objetivo.
Internacional La llamada de Trump a Infantino expuso la cultura de la corrupción de la Casa Blanca
La llamada de Trump a Infantino expuso la cultura de la corrupción de la Casa Blanca
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